Cambia la forma de respirar para aprender a manejar el estrés

Lunes 23 de Febrero, 2026 -

Por: PREVENCION INTEGRAL

Cambia la forma de respirar para aprender a manejar el estrés

Cuando estamos en mitad de una situación estresante el corazón se desboca, los músculos se tensan y la respiración se acelera. El cuerpo se prepara para atacar o para huir, aunque el monstruo al que nos estemos enfrentando sea solo un montón de trabajo que hacer en muy poco tiempo.

 

La investigación en neurociencia ha encontrado que durante los momentos de estrés se ve afectada la parte del cerebro responsable del pensamiento racional. Esto explica que sea tan difícil relajarnos utilizando la lógica. Esto también puede hacer que sea difícil pensar con claridad, tomar decisiones o ser emocionalmente inteligente con los demás.

 

“El objetivo del cerebro siempre es sobrevivir, por lo que en momentos de estrés da prioridad a la activación de la amígdala, que se encarga de gestionar las emociones” “Por eso, cuando hay mucha intensidad emocional no hay tanta conectividad en la parte que se encarga de tomar decisiones racionales”. Controlar la respiración ha demostrado ser útil para gestionar el estrés a corto y a largo plazo. “Si utilizas una técnica que no involucre a la parte racional, como es la respiración, podrás disminuir la intensidad de la emoción y hacer que el cerebro se recomponga”, 

 

La respiración cambia cuando comienza la presión. Sucede poco a poco: empezamos a hiperventilar, es decir, a tomar más aire del que soltamos, para inyectar una gran cantidad de oxígeno en la sangre y activarnos para la acción. El problema es que esta respiración también genera más estrés y cortisol. Para recuperar la calma es necesario cambiar el tipo de inhalación y exhalación. “Cuando inhalas, tu frecuencia cardíaca se acelera. Cuando exhalas, se ralentiza. Inhalar contando hasta cuatro y exhalar contando hasta ocho durante unos pocos minutos puede empezar a calmar tu sistema nervioso. Cuando te sientas agitado, alarga tus exhalaciones”,

 

La Universidad de Arizona, compararon las estrategias de respiración con un taller que enseñaba estrategias cognitivas para el manejo del estrés. Y encontraron que quienes intentaban pensar racionalmente para relajarse tenían frecuencias respiratorias y cardíacas más elevadas que quienes se centraban en respirar. “Aprender a controlar la toma de aire les había ayudado a reducir la ansiedad asociada con anticipar una situación estresante”.

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