Cómo enfrentar el cambio

Lunes 20 de Abril, 2026 -

Por: Jhon Jairo Prado

piramide de pensamiento

 

 

La pirámide de niveles neurológicos plantea que, en los procesos de cambio personal, no todos los aspectos tienen el mismo peso. Algunos niveles son más profundos y determinantes que otros. Por eso, resulta fundamental llevar a la conciencia en qué nivel se encuentra el conflicto interno, para así comprenderlo mejor y abordarlo de manera más efectiva.

 

Entorno: se refiere al contexto en el que la persona vive o actúa y a la manera como este influye en ella. Responde a las preguntas: ¿dónde?, ¿con quién? y ¿cuándo?

 

Conductas: corresponden a lo que la persona hace o deja de hacer; es decir, a la manera como se comporta dentro de su contexto. Responden a la pregunta: ¿qué hago?

 

Capacidades: hacen referencia a las habilidades, recursos internos, estrategias o actitudes con las que cuenta una persona, o a la ausencia de ellas. Responden a la pregunta: ¿cómo lo hago?

 

Creencias y valores: incluyen aquello que la persona considera posible o imposible para sí misma, así como lo que juzga importante en su vida. Estas creencias pueden impulsar o limitar el desarrollo de sus capacidades. Responden a la pregunta: ¿por qué hago lo que hago?

 

Identidad: está relacionada con el sentido del ser, con la forma en que la persona se define a sí misma. Responde a la pregunta: ¿quién soy?

 

Espiritual o trascendente: es el nivel más amplio, vinculado con el propósito, el sentido profundo de la existencia y la conciencia de ser parte de algo mayor que uno mismo.

 

El lenguaje que utiliza una persona puede dar pistas sobre el nivel en el que se encuentra su dificultad o conflicto:

 

Mi familia política me saca de quicio”: el problema se ubica en el nivel del entorno.

 

Yo como mal y una sola vez al día”: el problema se expresa en el nivel de la conducta.

 

No puedo permanecer callada”: el conflicto se relaciona con el nivel de las capacidades.

 

Cada vez que voy de vacaciones me enfermo”: el problema puede estar asociado al nivel de las creencias, en la medida en que puede existir una programación interna o una asociación inconsciente frente al descanso, el permiso o la desconexión.

Soy un inútil”: el conflicto se encuentra en el nivel de la identidad.

 

Se recomienda que, una vez identificado el nivel en el que aparece el problema, el trabajo de intervención se realice en un nivel más profundo. Por ejemplo, si la dificultad se manifiesta en la conducta, será más efectivo explorar y fortalecer las capacidades, las creencias y los valores que sostienen esa conducta. En otras palabras, los cambios más estables suelen lograrse cuando se trabaja desde niveles internos más profundos y no únicamente desde la manifestación externa del problema.

 

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